Valida la idea de negocio

Actualizado: jun 9





En el camino del emprendimiento hay dos factores que siempre están latentes: el riesgo y la incertidumbre. No existe ni existirá una fórmula que desaparezca el riesgo y la incertidumbre del desarrollo empresarial. Lo anterior puede parecer que está escrito con una connotación negativa, pero no lo está, la connotación es realista. Lo importante es que hay una buena noticia: aunque no se pueden eliminar, se pueden minimizar. ¿Cómo se logra esto? Mediante un proceso de validación.


La validación de una idea es un paso vital que se debe llevar a cabo antes de invertir recursos significativos en el desarrollo de un negocio. Cabe destacar que un proceso de validación no le va a proveer un panorama exacto al emprendedor, pero tiene la capacidad de proveer dirección para el desarrollo de su negocio. Más importante aún, es lo que dicta si la idea del emprendedor es viable y tiene potencial de convertirse en oportunidad.


¿Qué es un proceso de validación? Es una búsqueda estructurada de información. Esta información se consigue mediante el mismo consumidor a quien el emprendedor le pretende brindar una solución.


El proceso de validación que lleven a cabo los emprendedores con quienes estás

trabajando tiene como objetivo principal responder las siguientes preguntas:


1- ¿Existe un mercado que tenga el problema que identificó el emprendedor?

Valida si existe un mercado suficientemente grande que tenga el problema previamente identificado y que esté dispuesto a pagar por una solución.


2- ¿El mercado está dispuesto a pagar por la solución?

Valida si puede proveer la solución por la cual el mercado está dispuesto a pagar.


3- ¿El emprendedor puede proveer la solución?

Qué componentes, insumos, o recursos necesita para proveer la solución, y si los puede conseguir.


4- ¿Qué componentes, insumos o recursos necesita el emprendedor para proveer la solución y cuánto cuestan?

Cuánto le va a costar proveer la solución.


5- ¿Cuánto le va a costar al emprendedor proveer la solución? ¿El precio de venta es superior al costo de producción o a los gastos operacionales?

Cuán rentable es su solución. Es decir, si el precio que está dispuesto a pagar el mercado es superior a ese costo y si su ganancia es significativa.



Estas preguntas se responden con evidencia. Por esta razón, no las contesta el emprendedor, sino los potenciales consumidores.


El enfoque de este proceso no es preguntarle a los consumidores lo que quieren, se trata de que el emprendedor identifique qué problemas hay dentro de su campo de interés. De esta manera, podrá proveer una solución que supere las expectativas de su mercado.


La solución debe ser un punto medio entre lo que el consumidor quiere y necesita, y un elemento innovador que lo sorprenda en el buen sentido.


Importante, los procesos de validación más efectivos son los que involucran que el emprendedor esté en contacto directo con sus potenciales consumidores. Esto se refiere a una comunicación efectiva entre ambas partes para que el emprendedor pueda desarrollar su negocio bajo la percepción de valor del consumidor y no la propia.